domingo, 27 de mayo de 2007


Me gustan los estudiantes por que son la levadura
Del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura
Para la boca del pobre que come con amargura
Caramba y zamba la cosa ¡viva la literatura!
Violeta Parra


Año tras año ingresan y egresan miles de estudiantes de universidades, institutos, centros de formación técnica, fuerzas armadas, universidades privadas, tradicionales, universidades nocturnas y de fin de semana. Estudiantes, las mayorías provenientes de buenos, caros o elitistas colegios o por esos azares del destino, provenientes de alguna población periférica o algún sector rural empobrecido. Cada uno reconocerá su caso y se sitúa de norte a sur o de arriba abajo dentro de una amplia gama de casos. Hay doctores, profesores ingenieros, artistas, filósofos, abogados, como sea, cada una de las partes que componen y arman este sistema.
Generalmente existen dos o tres motivaciones que nos llevan a estudiar. La primera, y bastante común, es para darle en el gusto a los padres respondiendo a la presión social del “ser alguien”. La segunda no es muy distinta, igualmente es una respuesta a este ideal burgués, pero es por un afán de superación personal, salir con “tu esfuerzo” de la situación de pobreza, material y/o intelectual. Pero hay quienes no piensan individualmente y responden a un conjunto mayor de personas, amigos, vecinas, hermanos, hermanos de sus amigas, hijos de sus vecinos y vienen a la universidad a buscar lo que se encerró entre rejas, llaves secretas de la historia de nuestro pueblo, respuestas a preguntas en clave para identificar ahí donde la infamia flaquea y deja al descubierto sus nervios y arterias.
Nuestra institución al igual que todas, busca formar en nosotros un buen funcionario, transformándonos en profesional-engranaje, pero sabemos bien que este es humano y que en él subyace esta condición de constantemente cuestionar al orden establecido por los ricos. Y es así como la educación se nos presenta como una rueda que puede seguir girando hacia donde lo hace actualmente, reproduciendo injusticia y desigualdad o podemos tornar su rumbo y hacerla la mejor herramienta de nuestra clase para la revolución popular.